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Hacia el iPod tonto

octubre 29, 2008

Según mis predicciones, a los iPod les espera el mismo final que a los protagonistas de este vídeo: el paro

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Es curioso cómo una motivación aparentemente tangencial puede llevarnos a establecer conclusiones extraordinarias. O, al menos, que van más allá de los temas que solemos pensar habitualmente. A mí, el teletrabajo de mi mujer me ha revelado la muerte de los reproductores de MP3 tal y como los conocemos. O más bien, su lobotomización, su pérdida de contenido. En resumen, que estos aparatos dejarán de reproducir archivos MP3.

La concatenación de circunstancias que me han conducido a tal revelación han sido las siguientes: debido al trabajo de mi mujer, tuve que comprar una Fonera, de modo que en casa hubiera acceso a Internet vía wifi, ya que el router que tenemos es monopuerto  y ofrece una sola toma de conexión por cable. A raíz de ello, comencé a sacar partido a la conectiviadad wifi del iPod Touch que ella me había regalado las pasadas navidades, y que hasta la fecha sólo usaba en su vertiente más musical.

A partir de entonces comenzó un proceso de experimentación que ha durado varias semanas. Primero con Simplify Media, un programa que permite escuchar en streaming en el iPod Touch, y en el iPhone, las canciones almacenadas en el disco duro del ordenador. El programa va de maravilla y desde mi iPod puedo, vía wifi, manejar en cualquier lugar de la casa (son dos plantas) mi audioteca, gestionada por Winamp. Una primera conclusión es que con esta aplicación se puede ir por la calle escuchando las canciones en el iPhone vía 3G y con tarifa plana (de lo contrario la factura de datos puede ser de órdago).

Una segunda conclusión más maligna es: ¿qué sentido tiene andar cargando las canciones en el iPod si se las puede escuchar vía Internet desde el disco duro del ordenador central? O mejor: ¿qué sentido tiene comprarse un iPod de 16 o 32 Gigabytes si con uno de 4 Gigas pasaríamos de sobra, e incluso con uno de un solo Giga, siempre que tuviera conectividad?

La siguiente etapa de experimentación fue pensar que si podía acceder a la radio vía wifi, pues igual le incorporaba de golpe y porrazo una nueva cualidad a mi iPod. Y más todavía: si podía acceder a un reporsitorio musical tan inmenso, ponderado y fascinante como LastFm, eso significaría que no sólo no tendría que preocuparme por los Gigas que compro en cada iPod, sino que ni siquiera tendría que preocuparme de comprar el relleno de los Gigas: las canciones. Pensé que si había una aplicación que me permitiera tener LastFm en un iPod con conectivad wifi, se acabó no sólo el guardar canciones, sino también el comprarlas.

Y la hay… La aplicación existe y funciona; tanto en el iPod como en el iPhone… :-D Y esto último significa tener acceso a toda la música del mundo vía 3G y por un precio de tarifa plana. El futuro es ese, eso está clarísimo. ¿Qué harán ahora iTunes y compañía? LastFm te invita a comprar las canciones en la tienda de Apple, pero ¿quién quiere comprar algo que se puede conseguir con un solo clic?

La respuesta es bastante más obvia de lo que parece: LasFm facilita un puente directo entre el artista y su público; más directo al menos que el que ofrecían las discográficas, porque cada canción que suena lleva toda la información sobre las próximas fechas de gira del intérprete, el lugar, el mapa de la ciudad, el precio de las entradas… Y por supuesto la posibilidad de comprarlas en la tienda de iTunes… ¿O es que pensábamos que Steve Jobs era tonto?

Otras cosas interesantes que se revelan con la inclusión de LastFm en el iPod: hay que abandonar la obsesión por la capacidad de almacenaje y concentrarse en mejorar la conectividad a redes de acceso a datos. ¡Más wifi y menos gigas!, ese es el próximo grito en las nuevas tecnologías.

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3 comentarios

  1. Muy interesante el Simiplify Media. Yo estoy viendo algo parecido en los ultraportátiles. El disco duro se va a quedar para quienes tengan gustos musicales muy específicos, los que no cubren LastFm y similares.


  2. Compañero, LastFm mejorará porque el negocio, por fin está claro, no está en las canciones, sino en los conciertos. Todos los indicios apuntan a que los artistas están viviendo una segunda “edad de oro”, y en todos los estilos. Gato Barbieri declaraba recientemente que a sus 80 y tantos años da más conciertos que nunca, y gracias a Internet.


  3. Me ha interesado mucho lo de controlar tu audioteca desde cualquier punto de la casa, pero, ¿por dónde escuchas la música? ¿por el iPod? ¿o podrías escucharla por un equipo con unos altavoces potentes? Me estoy imaginando una fiesta, con la música puesta escuchandose por los bafles de toda una terraza, y pinchando desde un iPod a la vez que sirves un tentempié o charlas con los amigos. ¿Es esto posible?



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